Italia en moto (2ª Parte)

Florencia – Siena – Pisa – Génova

DÍA 4: SAN GIMIGNANO – FLORENCIA – SAN GIMIGNANO (120 km)

k PDespués de desayunar cogemos  nuestras motos y nos dirigimos a Florencia. Al llegar aparcamos las motos en  una calle fuera del centro urbano (donde no había mucho follón dentro de lo que  era estar en Julio en Italia). Una vez guardados los cascos, y todo lo que  cabía en las maletas nos dirigimos al mogollón.

Llegamos a la Piazza de Pitti,  donde se encuentra el Palazzo Pitti, actualmente alberga cinco museos. Nos  paramos unos minutos a contemplar la fachada, pero como no íbamos sobrados de  tiempo no entramos en el Palacio.

Siguiendo la calle de la Piazza  llegamos a la Via de Guicciardini y al final de la misma nos encontramos el  Ponte Vecchio. Es un tanto especial. No eres consciente de que estás paseando  por un puente hasta que llegas a la mitad (aproximadamente) ya que el puente se  encuentra lleno de tiendas a ambos lados, en general joyerías. La calle estaba  abarrotada y andar por ella se hacía bastante difícil, pero aún así mereció la  pena. En cuanto a la tiendas del puente, nos limitamos a mirar escaparates de  vez en cuando porque nuestro presupuesto no estaba para joyas. Al llegar a la  mitad de la calle los edificios de ambos lados del puente desaparecen y las  vistas merecen los empujones y algún que otro pisotón que tuvimos que soportar  hasta llegar aquí.

Siguiendo por el puente llegamos  a Via Por Santa María, seguimos y tras dejar algunas calles a la derecha  tomamos la Via Vacchereccia (a la derecha) y llegamos a la Piazza della  Signora. En esta plaza se encuentra el Palazzo Vecchio cuya torre mide poco  menos de 100 metros  de altura, lo cual nos impresionó bastante. En la plaza se encuentran algunas  esculturas importantes, como son la fuente de Neptuno y la estatua de El rapto  de las sabinas.

Volviendo por la Via Vaccereccia,  giramos a la derecha al llegar a la Via Santa María y seguimos de frente hasta  llegar a la Piazza de San Giovanni (pasaremos por la Via Calimala y después por  la Via Roma).

Cuando llegamos a esta plaza nos  quedamos boquiabiertos. No estábamos preparados para la belleza de la catedral.  La verdad es que es impresionante en tamaño, pero lo más impresionante es su  maravillosa fachada realizada en mármol verde, blanco y rosa. ¡Es una verdadera  pasada! Estuvimos un buen rato admirando la catedral desde diferentes puntos y  buscando un lugar desde el que poder captar con nuestras cámaras semejante obra  de arte (aunque eso fue bastante difícil, ya que hay muchos edificios y no hay  ningún lugar desde el que fotografiar la catedral completa, o eso creíamos en  ese momento).

Desde la Piazza del Duomo hacia  la Piazza de San Giovanni encontramos una calle que sale hacia la derecha  (Borgo San Lorenzo). Seguimos por esta calle hasta la Piazza San Lorenzo, donde  encontramos la Basílica di San Lorenzo. La verdad es que después de ver la  catedral no impresiona mucho pero vale la pena pasear por Florencia y ver sus  edificios.

Desde la Piazza del Duomo  bordeando la catedral tomamos la Via del Proconsolo y llegamos a la capilla de  Pazzi. Aunque no perdimos mucho tiempo aquí y sólo pudimos ver la fachada creo  que merece la pena entrar en la capilla y visitar el claustro.

Comimos en un restaurante que  tenía “menú”. Lo pongo entre comillas porque no tienen el mismo concepto de  menú que en España. En este “menú” no estaba incluida la bebida, ni el postre,  aunque sí el café. El cubierto te lo cobran a parte (2€ por persona) cosa que  no nos esperábamos, por lo que estuve un rato discutiendo con el camarero. Al  final el tío ni caso porque según él no nos entendía (cosa que no es verdad  porque nos entendía a la perfección).

Después de comer hicimos el caché  Stair with a view. Llegamos a unas escaleras y teníamos que contar no se qué de  unas cruces. Subimos las escaleras pero no era allí, bajamos las escaleras y no  encontrábamos el sitio, volvimos a subir las escaleras pero tampoco… Con el  calor que hacía casi matamos a Antonio pero al final después de pararse unos  segundos y pensar sobre lo que decía el texto del caché consiguió llevarnos al  lugar exacto. En la parte más alta de las escaleras hay una barandilla desde  las que se ven unas vistas de Florencia espectaculares. Recomiendo a todo el  mundo que visite esta ciudad que vaya a este punto porque es una verdadera  maravilla. Y como es cierto eso que dicen de que una imagen vale más que mil  palabras aquí dejo unas fotos de Florencia.

Cuando llegamos a la casa recogimos  nuestras cosas, pues a la mañana siguiente cambiaríamos de alojamiento.

 

DÍA 5: SAN GIMIGNANO – SIENA – VOLTERRA  – PISA – RAPALLO (322 km)

Después  de desayunar en un bar de San Gimignano nos dirigimos a Siena. Al pasar la  muralla que delimita el pueblo aparcamos las motos y nos dirigimos a unas  escaleras mecánicas que nos dejaron en la parte más alta del pueblo (puede  parecer de vagos pero hay que ver la altura a la que se encuentra el centro de  Siena). En el casco urbano no se puede circular con coche o moto.

Una vez arriba nos dirigimos a la  Piazza del Duomo, donde se encuentra la catedral. Tuvimos suerte porque era muy  pronto y las puertas de la catedral estaban abiertas, por lo que pudimos ver el  interior de la catedral. Los mosaicos del suelo son preciosos. No entramos  porque teníamos planeadas demasiadas visitas para ese día.

En la plaza se puede ver la  catedral, cuya fachada está construida con mármol rosa, verde y blanco igual  que la de Florencia. En esta ocasión no nos impresionamos tanto porque ya  habíamos visto la de Florencia. También hay en la plaza un monumento a Rómulo y  Remo, ya que al parecer hay una leyenda que dice que Siena fue fundada por el  hijo de Remo. En el lateral derecho de la catedral se encuentra la Piazza de  Jacopo della Quercia donde se pueden ver los restos de la obra de ampliación de  la catedral. La idea era hacer de la catedral de Siena una de las más grandes  de Italia, pero tuvieron que abandonar el proyecto a causa de la peste.

19072007-P1000494 3551

Desde la Piazza de Jacopo della  Quercia se pueden bajar unas escaleras para llegar al Baptisterio. La fachada  está inacabada aunque parece ser que el interior merece la pena visitarlo, yo  no os lo puedo decir porque no entramos.

 Desde la Piazza de Jacopo della  Quercia tomamos la Via del Castoro y giramos a la izquierda por la Via del  Casato di Sotto hasta la Piazza del Campo. Esta plaza está inclinada y divida  en nueve partes, que representan el número de miembros del Consejo. En una de  las partes de la plaza hay una fuente: Fonte Gaia. En la otra parte de la plaza  se encuentra el Palazzo Comunale, actualmente sede del Ayuntamiento. Lo más  destacado del Palazzo es la Torre del Mangia, de más de 100 metros de altura. Se  puede acceder al patio interior del Palazzo gratuitamente y merece la pena  entrar.

Detrás de la fuente hay una calle  que sale a la Loggia dei Mercanti, es una arcada del s. XV los comerciantes de  la época cerraban sus tratos. Lo que más me gustó de la Loggia fueron las  pinturas del techo.

19072007-P1000502 3557

Después de nuestra visita a Siena  nos dirigimos a Volterra, un pueblo medieval rodeado de murallas. Las vistas  que se observan desde el pueblo son magníficas. Nos dirigimos a la Piazza dei  Priori donde se encuentra el Palazzo dei Priori.

Estuvimos paseando por el pueblo  y entramos en una iglesia. Por fuera parecía vieja y descuidada, pero una vez  dentro los frescos del techo eran impresionantes. Parecía mentira que una  iglesia con semejante fachada pudiera ser tan bonita por dentro.

Después de pasar unas horas por  el pueblo y tomar un refrigerio para reponer fuerzas cogimos nuestras motos y  nos fuimos a Pisa. Llegamos a la hora de comer y nos fuimos a una trattoria  donde comimos pizza hecha en horno de leña ¡estaban buenísimas! Después de  comer fuimos a la Piazza dei Cavalieri. Allí se alza el Palazzo dell´Orologio,  donde destaca la torre en la que un conde fue condenado a morir de hambre junto  a su familia.

Desde la Piazza dei Cavalieri  tomamos la Via dei Mille y después giramos por la Via Santa María hasta llegar  a la zona donde se encuentra el verdadero atractivo turístico de Pisa: la Torre  Inclinada. En este lugar es típico ver a la gente haciéndose una foto en la que  simulan sujetar la torre. Yo me hice una foto empujándola. La verdad es que  impresiona ver la Torre. Se puede visitar el interior de la Torre, pero sólo  admiten un número reducido de personas cada vez, por lo que es conveniente  reservar con tiempo, si no os puede pasar lo que a nosotros que teníamos que  esperar 2 horas y pagar cerca de 20€. En este mismo lugar está el baptisterio y  el cementerio.

Casi se ha acabado el día. Nos  dirigimos a Rapallo y una vez allí nos fuimos a la oficina de turismo y pedimos  un listado de alojamientos. Tras varios intentos fallidos llamamos a un  Bed&Brakfast. Los dueños fueron muy amables, las habitaciones estaban muy  bien y las vistas del pueblo desde el porche eran una pasada. Lo único que  estropeaba el entorno era que la autopista estaba muy cerca y se oía cuando  estábamos fuera.

Después de acomodarnos en las habitaciones nos fuimos a Santa Marguerite  Ligure y pasamos el resto de la tarde en la playa. Cuando se hizo de noche  fuimos a cenar y en este sitio nos engañaron de mala manera. Pedimos cada uno un plato y uno de ellos era un  filete por lo que nos preguntaron si lo queríamos con patatas o con ensalada, a  lo que respondimos que con patatas. Cuando llegó la cuenta comprobé lo que nos  habían cobrado y me di cuenta de que la ración de patatas nos la cobraron a  parte. Me fui a hablar con la camarera y la tía ni corta ni perezosa me dice  que ella ha preguntado y le hemos pedido una ración de patatas. Yo intenté que  entendiera que si preguntaba eso se suponía que era porque estaba incluido en  el plato, y la camarera erre que erre que no, que ella está para vender y que  en ningún sitio regalan nada. Nosotros flipábamos porque habíamos pedido una  ración de patatas para compartir y nos coló otra ración. Hay que tener  mucho cuidado con los restaurantes que se encuentran en las zonas turísticas.

Esta zona es un poco pija pero  nos gustó.

 

DÍA 6: RAPALLO – GENOVA – RAPALLO (114 km)

A la mañana siguiente cuando nos  levantamos subimos al porche y nos quedamos de piedra al ver el desayuno que  nos habían preparado los dueños. Había de todo: leche, zumo, nocilla,  panecillos, unos bollos salados, bollos dulces… Nos pusimos ciegos a desayunar  y no paraban de sacar cosas.

Después del desayuno y con 4  kilos de más fuimos a Genova. La verdad es que es una ciudad tan grande que no  nos gustó mucho y no aconsejaría ir porque no merece la pena, aunque es nuestra  opinión.

Aparcamos las motos en un  parking. Nunca habíamos visto nada igual, había tantas motos que algunas veces  los que querían aparcar la suya tenían que mover las demás para hacer hueco. El  problema era bajar de la moto porque estaban tan juntas que no quedaba espacio  ni para una aguja.

En Génova empezamos por la Piazza  Ferrari donde se encuentra el Palazzo della Borsa, cuya fachada es muy bonita.  En esta plaza también está el Museo dell´Accademis Ligustica di Belle Arti.  Vale la pena perder un tiempo paseando por esta plaza, aunque cuando nosotros  fuimos había demasiada gente.

Desde Piazza Ferrari bajamos  hacia la Via San Lorenzo y tomamos esta calle a la izquierda hasta la Catedral  de San Lorenzo. En la fachada de la catedral hay unos leones custodiando la  entrada aunque no tienen pinta de ser muy feroces. Dentro de la Catedral llaman  la atención las pinturas que se encuentran en la parte del púlpito. Sin embargo  lo más impresionante de esta iglesia es la bomba sin explotar que se encuentra  en la parte derecha de la capilla.

Después de pasear un rato por  Génova viendo los edificios, casi todos palacetes grandes que no nos llamaron  la atención, nos dirigimos al puerto. Allí nos encontramos una reconstrucción  de un Galeón. Nosotros no pasamos pero nuestros amigos sí y nos dijeron que les  gustó un montón, que estaba muy bien logrado.

En Génova comimos un menú en un  bar en el que la carta estaba escrito a mano y a medida que se acaban los  platos los iban tachando con un rotulador. La comida estaba muy bien, era  casera, aunque el sitio era un poco cutre. Las mesas eran comunes para varias  personas, aunque no fueran juntas. Ana no quiso comer allí por lo terminó en un  Mc Donalds.

Poco quedaba por hacer en Génova,  por lo que nos fuimos. De camino hacia la casa paramos en un pueblo en el que  pasamos la tarde en la playa, paseando…

Por la noche cenamos en Santa  Marguerite Ligure y cuando salimos del restaurante había una fiesta en la plaza  en la que la gente depositaba una especia de flor de papel en la que había una  vela. El efecto fue precioso. A la mañana siguiente nos enteramos por los  dueños de la casa que la fiesta era una celebración en la que sacan una virgen  que tienen en el mar, o algo parecido.

Todos los articulos de este viaje:
Italia en moto (1ª Parte)
Italia en moto (2ª Parte)
Italia en moto (3ª Parte)
Italia en moto (4ª parte)

¿Te ha gustado?

Pulsa en las estrellas para valorarlo!

Media / 5. Numero de votos:

Sin valoraciones! Se el primero en valorar esta entrada.

¿Te ha gustado?

Siguenos!

Lamentamos que esta publicación no te haya sido útil!

Ayúdanos a mejorar!

Anterior

Siguiente

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies