Italia en moto (3ª Parte)

Rapallo – Lagos – Verona – Venecia – Sant´Elpidio

DÍA 7: RAPALLO – LAGO MAGIORE (600 km)
k PA la mañana siguiente otra vez un desayuno de escándalo, nos pusimos las botas. Charlamos un rato con los dueños y nos despedimos de ellos. Nos encantó la casa y el trato con la gente que nos la alquiló.
Recogimos nuestras maletas y nos pusimos de camino al Lago Maggiore. Fuimos por autopista y el camino se hizo un poco pesado. Llegamos a los Alpes, bueno a un túnel por el que pasábamos a Austria, el problema era que costaba 21€ y no nos iba a dar tiempo a nada, por lo que decidimos dar la vuelta. Paramos en un pueblo y comimos en la terraza de un restaurante rodeada de ventanales, desde donde se podían admirar las cumbres de los Alpes. En el restaurante había muchos grupos de montañeros, varios de ellos eran españoles. Comimos bastante bien, a la hora del postre Ana estuvo haciendo que elegía el postre, porque tenía claro desde el momento en el que vio la carta (antes incluso de elegir el primero) que quería una tarta de chocolate. Se le pone cara de pillina cuando está pensando en chocolate, la vuelve loca.
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Después seguimos nuestro camino hacia el Lago. Cuando llegamos a esta zona el paisaje era una maravilla, pero nos sentíamos fuera de lugar. Los hoteles eran grandes mansiones con carteles dorados, grandes ventanales… los coches que circulaban por la carretera o que estaban aparcados eran de esos que los curris no nos podemos permitir. Estábamos muy cansados, había sido un día muy duro de viaje en moto y sólo queríamos dejar las motos y dormir, el problema era que no teníamos donde dormir. Empezamos a llamar a sitios y no encontrábamos nada, todo estaba lleno (era Julio y fin de semana, se nos había juntado todo). Al final conseguimos un sitio en un camping así que nos pusimos en camino. Nos costó varias vueltas encontrar el sitio, tantas que estuvimos a punto de acampar en un campo de fútbol que nos encontramos, pero al final lo conseguimos. Era un camping de caravanas y aunque no era el mejor lugar del mundo era lo único que teníamos. El camping estaba lleno de mosquitos.
Después de montar las tiendas, comenzó a llover y nos fuimos a la cafetería de camping donde amablemente nos dieron de cenar unos sándwich y unas bolsas de patatas fritas (la cocina estaba cerrada pero nos prepararon lo que pudieron). Después de cenar a la cama.
DÍA 8: LAGO COMO – VERONA – PADUA (383 km)
 
A la mañana siguiente, teníamos las tiendas mojadas, estuvo toda la noche lloviendo. Desayunamos en el camping y recogimos las cosas. Nos dirigimos hacia el Lago Maggiore pensando que podíamos cruzar al otro lado por un puente que aparecía dibujado en el mapa del Tom-Tom (esa era lo que creíamos). Cuando llegamos donde se suponía que había un puente nos encontramos un Ferry que iba desde Intra a Laveno. Preguntamos y como no era muy caro (9,10€ dos personas y la moto) decidimos que era peor dar la vuelta. Estuvo bien la experiencia de cruzar el lago en el pequeño ferry.
Llegamos a la otra orilla en muy poco tiempo. De camino a Como para comer las motos entraron en reserva y cual fue nuestra sorpresa cuando empezamos a buscar una gasolinera y todas estaban cerradas. No había nadie en las calles, los pueblos estaban desiertos. Después de varios kilómetros la sorpresa se transformó en preocupación, nos quedábamos sin gasolina en mitad de ningún sitio. Al final encontramos una auto-gasolinera, pagas en una especie de cajero automático que hay al lado del surtidor y te sirves tú mismo porque no hay personal trabajando. En España no estamos acostumbrados a esto, las gasolineras cierran a las 18:00h entre semana y los domingos no abren, excepto unas pocas que son 24h. Es importante tener esto en cuenta, sobretodo cuando se viaja en moto.
Después de comer nos pusimos de camino a Verona. En este pueblo es típico visitar la casa de Julieta. Según al leyenda si se quiere encontrar un nuevo amor hay que tocar el pecho derecho de la estatua de bronce que está debajo del balcón en el que se basa la historia de Romeo y Julieta. Para nosotros fue imposible acercarnos a la estatua porque estaba abarrotado de gente el pequeño patio donde está la Casa di Giuletta. Para acceder al patio hay que pasar por una especie de túnel que está lleno de mensajes de amor. A mí me dio una impresión un poco mala, parecía estar todo sucio.
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Fuera de la casa se puede leer el siguiente letrero: El museo Casa de Giuletta ofrece un sugestivo recorrido que se presenta en nueve salas, decoradas con muebles de época y obras de pintura. Dentro de estas últimas, se encuentran los frescos destacados en el ambiente veronés que resalen al periodo comprendido entre los siglos XIII y XVII, con ejemplares similares a los del gran Paolo Veronese, y pinturas del 800 relativas a la leyenda de los amantes. El último piso, ofrece desde las ventanas un espectacular panorama de la muralla que circunda la ciudad y del Castillo “Castel San Pietro”. El precio de la entrada es:
            ENTERO      4€
            PRECIO COMPLETO Casa+Tumba de Giulietta      5€
            C/REDUCCIÓN Casa + Tumba de Giuletta      4€
            PRECIO C/REDUCCIÓN para grupos de ancianos y estudiantes      3€
            ESTUDIANTES      1€
            El horario es 08:30 – 19:30, lunes 13:30 – 19:30
Saliendo del patio de Casa de Giulietta y tomando la calle hacia la derecha nos dirigimos a la Piazza delle Erbe donde se encuentra el Palazza Maffei y la Torre del Gardello.
No podíamos marcharnos de Verona sin visitar la Arena, un anfiteatro romano del s. I d.C. y que en la actualidad es la ópera de Verona. Delante del anfiteatro puedes encontrar personas vestidas de romanos con los que te puedes fotografiar, sólo piden la voluntad que no es poco con lo que están aguantando al sol con el calor que hace.
Después de ver Verona nos dirigimos a Pádua que era donde pasaríamos la noche. Ese día decidimos ir de hotel.
DÍA 9: PADUA – VENECIA – PADUA (91 km)
Este día lo pasamos en Venecia. Cuando llegamos allí nos fue imposible aparcar, los parking privados estaban llenos o eso nos decían y las zonas de aparcamiento en la calle eran zonas azules. Al final aparcamos en un cebreado que había y donde no molestábamos a nadie, ya que el resto de las motos que había aparcadas en la zona habían hecho lo mismo.
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Empezamos por la plaza San Marcos, que estaba hasta la bandera de gente. Había cola para entrar a la basílica y a cualquier otro edificio al que se pudiera pasar. Estuvimos paseando por la plaza sorteando turistas y pasando mucho calor. Tuvimos la suerte de ver a los Mori de bronce de la Torre dell´Orologio dar las campanadas.
Una vez que llegas al canal, a la izquierda hay una escalera y en la parte alta de la misma a la izquierda se puede ver el Puente de los Suspiros, llamado así porque era el puente por el que los reos eran conducidos a las mazmorras y al pasar y mirar Venecia suspiraban. Hacia la Derecha, en este mismo puente, se puede ver a lo lejos (al otro lado del canal) la Chiesa di Santa Maria della Salute.
También se puede visitar el Palazzo Contarini del Bovolo, que tiene una original escalera de caracol en el exterior. Se supone que se puede subir por ella, pero cuando nosotros fuimos la estaban restaurando, por lo que nos fue imposible acceder a la escalera.
Hay muchísimas cosas que ver en Venecia. Nosotros estuvimos paseando por sus calles y en infinidad de lugares había una iglesia o un edificio original o un puente precioso… Por supuesto, visitamos el Gran canal y nos hicimos una foto en el Ponte di Rialto, creo que uno de los puentes más característicos de Venecia.
A la hora de comer nos dirigimos a la zona de restaurantes y al final, cansados de comer pizza terminamos en un Mc Donald´s, me avergüenza reconocerlo pero es cierto. Después de comer nuestros amigos hablaron con un gondolero que no tenía mucho trabajo y le preguntaron cuanto les cobraba por un pase en góndola. 60€ por 2 personas, al final le convencimos de que nos cobrara 60€ por los 4. Nos gustó el paseo pero me decepcionó el hecho de que los propios gondoleros tiraran la basura al canal. Hay mucha suciedad y algunos edificios están en unas condiciones lamentables.
La sensación general de nuestra visita a Venecia es que está muy descuidada y sucia para tener tantísimo turismo.
Cuando decidimos volver donde habíamos aparcados las motos nos llevamos una ingrata sorpresa. ¡Nos habían puesto una multa de aparcamiento! Javi se pilló un mosqueo de campeonato. No dábamos crédito a nuestra mala suerte.
Antes de volver al hotel fuimos a una lavandería para lavar nuestra ropa, lo que fue un poco desastroso porque no conseguimos que se secara del todo, por lo que tuvimos que desperdigar las cosas por la habitación esperando que al día siguiente estuviera seco. Para cenar, cansados de comer pasta, decidimos comprar un montón de fruta. Entramos en una frutería muy grande donde podías encontrar lo que quisieras, estábamos encantados. Compramos varias cosas, la mejor de todas fue un melón italiano que por dentro es naranja y estaba muy dulce. Después de acabar con todas las provisiones volvimos al hotel a descansar pues el día había sido bastante intenso.
DÍA 10: PADUA – SANT´ELPIDIO (280 km)
Este día no hicimos nada más que conducir hasta Porto Sant’Elpidio, donde nos alojamos en un camping. Llegamos cansadísimos ya que no nos bajamos de la moto nada más que para repostar y para “comer”. Cuando llegamos al camping hacía mucho calor y al entrar tenían una piscina bien grande por lo que decidimos que después de montar las tiendas iríamos a bañarnos. Cuando terminamos de instalarnos nos pusimos los bañadores y nos dirigimos a la piscina…estaba cerrada, acababan de echar el cloro por lo que nadie se podía bañar. Eran las 18:00h y no entendíamos porque cerraban tan pronto. Como no podíamos hacer nada decidimos pasar el resto de la tarde en la playa.
Por la noche, estuvimos cenando en un restaurante tipo americano. Antonio se pidió una hamburguesa y cuando vino el plato nos quedamos con cara de imbéciles. Allí las hamburguesas no son como aquí, no llevan lechuga, ni tomate, ni queso, ni cebolla, ni pan de hamburguesa… vamos que lleva dos filetes de hamburguesa y de milagro, eso sí con patatas fritas ¡Qué decepción nos llevamos! Antonio no se lo podía creer, ya que después de tanta pasta le apetecía hincarle el diente a una buena hamburguesa. Además en el restaurante casi nos comen los mosquitos.
Al volver al camping tenían una juerga montada de aupa. Habían puesto un escenario y había un montón de chicos haciendo teatro: bailando, imitando a famosos italianos (suponemos)… La verdad es que estuvo divertido.

 

Todos los articulos de este viaje:
Italia en moto (1ª Parte)
Italia en moto (2ª Parte)
Italia en moto (3ª Parte)
Italia en moto (4ª parte)

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